El término soplón (whistleblower, en inglés) se usa de una forma muy amplia en la actualidad. No es raro que dicho término se use en los programas de cumplimiento interno de muchas empresas y, además, quede recogido en diversos reglamentos y leyes. Ejemplo de ello es la llamada House for Whistleblowers Act (Ley de denunciantes, en español) vigente en los Países Bajos o la directiva europea recientemente adoptada relativa a la protección de las personas que informan sobre infracciones del Derecho de la Unión, más conocida como la «EU Whistleblower Protection Directive» («Directiva Europea de Protección del Denunciante», en español).
¿Qué es lo primero que le viene a la mente cuando piensa en un soplón? ¿Quizás las célebres acciones de William Mark Felt, también conocido como Garganta Profunda, y sus revelaciones indispensables que sacaron a la luz los trapos sucios del expresidente Nixon durante el escándalo del Watergate? ¿A lo mejor le vienen a la mente Cinthia Cooper, Sherron Watkins o Coleen Rowley, cuyas acciones en conjunto les llevaron a ser mencionados en la revista Time como Personas del año en 2002?
¿O más bien el caso de Edward Snowden y Julian Assange, cuyas filtraciones hicieron que tuvieran que ocultarse y temer ser extraditados a los Estados Unidos? Si bien es cierto que sus declaraciones han sido elogiadas por muchos, es probable que no quiera pasar por la misma situación que ellos.
Sobre el concepto de soplón pesa una connotación negativa en la cultura europea, construida sobre las diversas ocupaciones que han tenido lugar a lo largo de la historia. ¿Ha buscado alguna vez la palabra «soplón» en un diccionario de sinónimos? Chivato, delator, traidor o chismoso no son palabras con las que nadie quiera estar relacionado.
Entonces, ¿por qué se utiliza este término en los programas de cumplimiento interno de forma tan amplia? Una posible explicación es que, sin darnos cuenta, este concepto se intercambia muy a menudo con el de ser “honrado”. De esta forma, se utiliza para animar a los trabajadores a que informen de cualquier acto que vaya en contra de la ética de la empresa o vulnere el código de conducta.
Solo tiene una única oportunidad a la hora de escribir las políticas de denuncia de su empresa. Piense detenidamente en la manera de dirigirse a sus empleados y asegúrese de que no los ahuyenta. Nadie quiere convertirse en el chivato que habla sobre sus compañeros. Al fin y al cabo, se trata de crear una cultura para que todas las voces sean oídas. Es aquí cuando SpeakUp entra en acción para crear un ambiente seguro en el que sus empleados pueden expresar lo que les preocupa sin convertirse en un soplón o whistleblower.