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De vuelta a lo esencial: la priorización de las personas en la jungla jurídica

Hoy nos gustaría echar la vista atrás y regresar a los días en los que las organizaciones europeas habitaban en toda una jungla de legislación sobre la privacidad cada vez que intentaban implementar un programa de denuncia de malas conductas. Vemos paralelismos con la llegada de la directiva de denuncias internas de la UE (UE 2019/1937). Y esto, por sí mismo, no es algo precisamente bueno.

Ya lo hemos comentado anteriormente en los artículos del blog: toda organización tiene un objetivo muy importante que conseguir además de cumplir la legislación en materia de denuncia de malas conductas. Este objetivo se centra en la transparencia desde el principio por medio de denuncias internas, de forma que las infracciones éticas se puedan detectar lo antes posible. Aunque estos objetivos parezcan similares, a menudo entran en conflicto. Sobre todo, cuando las empresas consideran el estricto cumplimiento de la legislación en materia de denuncias internas de malas conductas como un medio para generar una transparencia proactiva desde el principio a través de las denuncias. Esto tiene como consecuencia el uso de terminología jurídica, fases procesales formales y complejas, excepciones y restricciones complicadas del ámbito. Y, como es evidente, todo se complica aún más cuando se opera en un entorno internacional.

Tradicionalmente, la legislación en materia de privacidad, cumplimiento y denuncia de malas conductas ha sido volátil y difícil de entender por completo. Una de las razones principales es que la legislación está repleta de modificaciones locales. Aunque la legislación europea sobre privacidad diga una cosa, puede que la legislación local de denuncia de malas conductas diga otra. Las empresas hacen todo lo posible por cumplir con estas legislaciones, a la vez que se esfuerzan por crear un entorno seguro para sus empleados. El objetivo de este artículo es enfatizar este último aspecto: la importancia de no olvidarse de las personas, a las que la legislación intenta proteger. Las personas deberían estar al frente de todas las políticas que una empresa diseñe y todas las leyes que intente cumplir.

No se le debe restar importancia, pues antes de que el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) se aprobara, era casi imposible para las empresas internacionales cumplir por completo con las normas de privacidad a la hora de implementar un programa internacional de denuncia de malas conductas. Cada país europeo disponía de distintas normas, opiniones e interpretaciones, y no existía un marco global que pudiera actuar como punto de partida. Aunque el RGPD no incluya directamente ninguna disposición relacionada con los programas de denuncia de malas conductas en concreto, la implementación del RGPD supuso un cambio: permitió que las empresas se basaran en él y en los principios en los que se fundamenta. Esto hizo que disminuyera la urgencia a la que las empresas internacionales estaban sometidas a la hora de cumplir con todas y cada una de las modificaciones legislativas locales. En cambio, facilitó más espacio para seguir los principios de la legislación de privacidad y enfocarse en crear culturas más abiertas y sanas dentro de cada empresa.

Lo cual parecía algo positivo…

Si avanzamos al año 2019, momento en el que se implementó la directiva de denuncias internas de la UE, vemos realmente un paso hacia atrás en lo que respecta a la actitud basada en principios que prevalecía tras el RGPD. Uno de los principales objetivos de la directiva era aplicar otro marco global legislativo (esta vez relacionado con la denuncia de malas conductas, como el nombre sugiere) que las empresas internacionales tendrían que cumplir. En teoría, esto debería facilitar el cumplimiento. Sin embargo, observamos debates a nivel local que conducen a interpretaciones y modificaciones locales (para leer más sobre este tema, consulte el siguiente artículo). Somos testigos de indicios de que las empresas internacionales están dispuestas a comprometerse en lo que respecta a la sólida red de seguridad interna de la plataforma SpeakUp que tantos años les costó crear. Parece que la historia se vuelve a repetir.

Lo extraño es que tradicionalmente la dificultad residía en encontrar el equilibrio adecuado entre la privacidad y la transparencia, mientras que ahora el reto parece encontrarse entre dos aspectos distintos: la directiva de denuncias internas de la UE y la red de seguridad interna de la plataforma SpeakUp. Estos dos aspectos tienen el mismo propósito en esencia: fomentar la transparencia desde el principio por medio de denuncias internas, de forma que las infracciones éticas se puedan detectar lo antes posible. Además, no debemos olvidar que la protección definitiva para los denunciantes de malas conductas es prevenir ante todo que haya un denunciante.

Dejando a un lado todos los tecnicismos, me gustaría aprovechar esta oportunidad para enfatizar lo que consideramos que debería ser la prioridad principal de las empresas: las personas. Creemos que garantizar un entorno seguro en el que todo el mundo sienta que puede pronunciarse es el aspecto más importante a la hora de crear una cultura empresarial sana. Aunque también es importante cumplir con las leyes y los reglamentos, le animamos a que no sucumba a priorizar el sentido práctico sobre las personas. Es muy fácil perderse a la hora de cumplir con cada excepción de las diferentes leyes locales sobre privacidad y denuncia de malas conductas. Esto puede implicar que se dejen de lado a las personas para las cuales se aprobó inicialmente esta legislación. Al fin y al cabo, el motivo de que existan estas leyes de las que estamos hablando es la protección de los derechos de los empleados. Asegúrese siempre de que estos empleados sean la prioridad a la hora de diseñar políticas para protegerlos. La transparencia y la sinceridad de su empresa son la clave para prevenir las malas conductas y crear una cultura sana en la plataforma de denuncias SpeakUp.

Le animamos a que defienda esta postura. Consulte el siguiente artículo para leer más sobre este tema.

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