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Directiva Europea de Protección del Denunciante: es hora de centrarse en los canales de denuncia internos

Algunos escándalos como Dieselgate (emisiones contaminantes de vehículos Volkswagen), los papeles de Luxemburgo (LuxLeaks), los papeles de Panamá, Cambridge Analytica y, más recientemente, el Danske Bank han puesto de manifiesto lo importantes (y vulnerables a la vez) que son los denunciantes. La Unión Europea reconoció que estos escándalos podrían no haber visto nunca la luz sin el coraje de los denunciantes que se atrevieron a destaparlos. En abril de 2019, se adoptó la “Directiva relativa a la protección de las personas que informen sobre infracciones del Derecho de la Unión”, también conocida como la “Directiva Europea de Protección del Denunciante”.

La Directiva Europea de Protección del Denunciante requiere que las organizaciones con más de 50 empleados tomen medidas para proteger a los denunciantes frente a represalias mediante la implantación de canales de denuncia internos y confidenciales y procedimientos claros.

Los Estados miembros (y entidades jurídicas) deben estar preparados para cumplir estos requisitos a finales de 2021. Este plazo se amplía dos años más para las organizaciones con menos de 250 empleados.

Se está empezando a usar una estructura de denuncia de tres niveles, con la que los denunciantes podrán informar de sus inquietudes mediante los siguientes canales:

  1. Canales internos de denuncia: se deben implantar en cualquier entidad jurídica con más de 50 empleados.
  2. Canales externos de denuncia: facilitados por las autoridades nacionales relevantes o las instituciones, cuerpos, oficinas o agencias de la UE correspondientes.
  3. Canales públicos de denuncia: que consisten en dirigirse directamente a los medios de comunicación, como última opción.

A los denunciantes se les anima a que utilicen primero el canal interno de denuncia, pero no es obligatorio para tener acceso a los mismos derechos de protección que en el resto de métodos. Pueden elegir el canal que prefieran; por ejemplo, cuando tienen miedo a represalias.

Ya es hora de reconocer que la “denuncia de malas conductas” se convertirá en un tema candente.

La Directiva Europea de Protección del Denunciante bajará las barreras para denunciar acusaciones y mala conducta, lo cual es algo bueno. A las personas se les animará a compartir sus preocupaciones para construir una sociedad más transparente. A esto ya contribuyó la aplicación del RGPD, que trajo consigo una mayor atención a la privacidad y la transparencia.

Todo esto también significa que es hora de centrarse en su método de denuncia interno. Si cuenta con un sistema de denuncias seguro y efectivo, sus empleados se sentirán cómodos para hablar internamente. De esta forma, su organización podrá detectar y solucionar problemas lo antes posible. De lo contrario, los empleados pensarán que no tienen otra opción que recurrir a las autoridades o a los medios de comunicación (con información sensible).

Por ello, considere la posibilidad de implantar un sistema efectivo y de confianza en el que los empleados puedan expresar sus inquietudes.

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