En tiempos de dificultades financieras y económicas e incluso durante crisis sanitarias, los controles internos de una organización se encuentran bajo presión. Es normal que las organizaciones se deban adaptar a los rápidos cambios circunstanciales. Consideran reducir todo tipo de costes con el fin de adaptar o cambiar estrategias o incluso cerrar debido a una pandemia. Las organizaciones entran en «modo de supervivencia». Sin embargo, las especies en «modo de supervivencia» no planifican su sustento para el día de mañana o el día siguiente. Las organizaciones deben equilibrar los efectos de las medidas a corto y largo plazo en sus controles internos y, en particular, cuando se trata de los programas de cumplimiento. A continuación, se incluyen unos recordatorios para las organizaciones que hacen frente a este problema:
- A menudo, los controles internos se «relajan» en tiempos de crisis. ¿Por qué? La crisis y cómo sobrevivir dominan el orden del día. El peligro de este enfoque es que se relajan los procesos de gobernanza y los controles efectivos previos, y se descuidan a los empleados y las conductas.
- Los factores de riesgo de fraudes aumentan en tiempos de crisis. ¿Por qué? Tanto las organizaciones como las personas hacen frente a mayores presiones financieras, se debilitan los controles internos clave, aumenta la oportunidad de cometer fraudes y a la gente le resulta más fácil racionalizar sus acciones.
- El número de informes de SpeakUp aumenta en tiempos de crisis. ¿Por qué? Junto con la organización, los empleados entran en modo de supervivencia. Se centran en proteger sus vidas, trabajos y familias.
- Las situaciones de crisis revelan los eslabones más débiles de los controles internos. ¿Por qué? Los procesos que se desarrollan sin problemas son más importantes que nunca. No querrá perder ingresos debido a procesos ineficientes.
Estos recordatorios demuestran la importancia de un programa de cumplimiento bien establecido. Tenga en cuenta que incorporar una cultura de integridad es una misión que conlleva años y se fundamenta en la confianza de las partes interesadas, pero se puede destruir en tan solo un instante. Las organizaciones necesitan considerar detenidamente cómo construir y mantener su cultura de integridad en tiempos de crisis.