¿Por qué es tan importante esta pregunta? No solo está en juego la reputación de la compañía: el comité de dirección se enfrenta a responsabilidades personales si las conductas inapropiadas se convierten en escándalos. Si el comité no controla la situación, se expone a la cárcel y a posibles multas.
Entonces, ¿qué significa “tener el control” a nivel de dirección? Imagine que un alto directivo se ve involucrado en un caso grave de acoso sexual y que la sede central no tiene conocimiento alguno de ello. En esta situación, es fundamental que los miembros del comité de dirección reciban información relevante lo antes posibles para asumir responsabilidades y tomar decisiones.
¿Cómo controlar una conducta inapropiada?
Para empezar, debe dar a sus empleados la oportunidad de informar de dicha conducta para poder recibir información relevante. La mayoría de las compañías cuentan con varios canales para dar información: ya sea el responsable superior, el departamento jurídico, de RR. HH. o de cumplimiento o, en casos sensibles, se puede hacer (de forma anónima) mediante un sistema de denuncia de malas conductas. En concreto, los casos sensibles se deben gestionar directamente en la sede central.
Cuando alguien envía un mensaje a través de un sistema de denuncia de conductas inapropiadas, empieza el trabajo real. ¿Cómo puede asegurarse de que la información sensible llegue a las personas adecuadas?
Nosotros nos decantamos por un sistema de triaje o, como nos gusta llamarlo, “admisión central-gestión descentralizada”.
De manera resumida, funciona así: un pequeño comité de admisión (dos o tres personas) recibe inicialmente todos los avisos de conductas inapropiadas en la sede central. Su misión consiste en hacer una primera evaluación: ¿se puede gestionar el caso localmente o es tan sensible que requiere derivarlo de inmediato a la dirección o al comité de ética?
Volvamos al movimiento #metoo que involucró a un alto ejecutivo: la información sensible y esencial para el negocio no debe estar a disposición de toda la organización. Se debe gestionar conforme al principio de “necesidad de conocimiento”. De eso trata el control de la información.